Que razón tenía Einstein
Ya lo dijo Einstein: "Hay dos cosas que son infinitas: el Universo y la estupidez humana, y del Universo no estoy tan seguro."
Esto viene a cuento de algo que me ha pasado hoy. No he contado aquí aún ninguna vivencia personal, pero es que hoy, si me quedaba alguna mínima duda, un tonto a las 3 me lo ha confirmado.
Llego del trabajo tranquilita con mi coche a mi plaza de garaje, y cuál es mi sorpresa que está ocupada por una furgoneta de una empresa, GONORSA, para más señas. Me pongo a pitar por si el conductor de la susodicha furgoneta se encuentra cerca, que sería lo suyo, y que por ahí no aparece nadie. Vuelta por aquí y vuelta por allá por el pasillo del garaje y que no veo a absolutamente nadie. Me empiezo a mosquear, porque tengo que ir a comprar y subir a casa a preparar la comida, pero que por ahí no aparece ni Dios.
Como en los laterales de la furgoneta vienen dos números de teléfono llamo a uno de ellos y les comento la situación, que llevo allí esperando ya más de 10 minutos para aparcar MI coche en MI plaza y que no entiendo que hace una furgoneta de su empresa ahí aparcada y sin nadie cerca. Me dicen que efectivamente a esa dirección ha ido esta mañana una persona para arreglar unas goteras y que intentan solucionarlo lo antes posible.
Me quedo ahí esperando ya más quemada que la pipa de un indio. Pasan otros 10 minutos y que allí no se presenta nadie. Ya bufo como los toros. Me subo otra vez a la calle, porque dentro no hay cobertura y llamo nuevamente diciendo que o viene alguien ipso facto o les denuncio a la policía.
Regreso al aparcamiento y al poquitito aparece un tío todo pachorro diciendo que es que lo han avisado por la mañana para arreglar una gotera que hay al lado de mi plaza de garaje, que si no he sido yo la que he llamado. Le digo que no, que a mi nadie me ha avisado de nada y que eso no es excusa para ocupar una plaza que no es suya. Todavía tiene el gran morro de decir que encima de que va a arreglar las cosas así lo agradecemos, que le han llamado a su casa porque estaba comiendo.
Yo me quedo de cartón piedra, de verdad. Vamos, que el pavo se pensará que como está ahí arreglando una gotera (trabajo por el cuál cobrará, que no lo está haciendo por la patilla ni por amor al arte) tiene todo el derecho del mundo de aparcar la furgoneta donde se le ponga en las narices y encima marcharse a su casita a comer tan ricamente sin ni siquiera imaginar que esa plaza tenga un dueño que la utiliza y encima se lo tenemos que agradecer.
En fin, a día de hoy ya no tengo la más mínima sospecha. La estupidez humana es sumamente infinita, que razón tenía el genio.
Filed under: General on Abril 8th, 2008





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